Es unɑ novelɑ muy interesɑnte sobre unɑ ɑdolescente ɑ lɑ que le pɑsɑn cosɑs muy rɑrɑs, se encuentrɑ con un ɑmigo, y... bueno, ¡tendreis que leerlɑ..!
miércoles, 17 de febrero de 2010
Capítulo 2
¿Por dónde iba? Ya me acuerdo, estaba contando cómo me fue esa noche…ESA TERRIBLE NOCHE… Bueno, y no iba a gritar en medio de la calle sin motivo, bueno, motivos habían, pero nadie me iba a entender, ni siquiera mis padres, porque cuando les conté todo lo que me había pasado me metieron en el coche y en 5 minutos llegamos a un gran almacén, donde en su parte superior ponía: PSICÓLOGOS EXPERTOS, al ver ese cartel mis padres y yo mantuvimos una pequeña conversación:
-Papá, mamá, de verdad no me creéis, ¿de verdad pensáis que me lo estoy inventando todo, que solo me lo imaginé?-en ese momento mis padres, sonrojados, creo que avergonzados, asintieron con la cabeza, y yo, les dirigí la palabra por última vez, para siempre- NO ME LO PUEDO CREER.
En ese mismo instante salí corriendo de allí, lo más rápido que pude, ya que, no tenía coche, no fui tan rápida como esperaba que fuese a ir, pero me sirvió de algo. A los pocos minutos oigo un motor de coche a mi lado, eran mis padres, me llamaban como locos, me supongo que se acababan de dar cuenta de que les había puesto un motor más potente al coche y de repente se abre la puerta de atrás:
-¡VENGA HIJA!¡ENTRA!-era mi madre.
-¡HABER ROSA!¡O ENTRAS AL COCHE O NO TE DEJO NI UN MINUTO EL ORDENADOR EN UN MES!
-Cariño, deja a la niña que se exprese, aunque sea déjale que hable un poco antes de meterla en el coche.
En ese mismo instante alguien me avisó de una piedra que me iba a encontrar al girar a la derecha, y, ese alguien era la misma persona o cosa, que me había cogido ese día, ese horrible día, no me gusta nada esa voz, NADA EN ABSOLUTO, pero el problema no es ese de la voz, el problema, es que mis padres me acababan de coger por la camiseta para meterme en el coche y me habían arrastrado hasta un lugar, ESPECIALMENTE HORRIBLE…
-¡YO NO VOY A IR A AHÍ!¡NI LO SUEÑES PAPÁ! Mamá…no me hagas esto…¡MAMÁ! -¡CARIÑO!¡NUNCA TE LO HARÍA!¡ESTOY TAN PERDIDA COMO TÚ EN ESTE ASUNTO,INCLUSO MÁS!¡LO SIENTO! -.
En ese preciso momento, se cerraron las puertas de ese horrible lugar, de la casa de mi tía Lola Mc.Glovik, creerme, no os gustaría estar ni un solo minuto con ella, es flaca y alta, muy jovencita, de unos, 20 o 25 años, y encima es adicta a los jugadores de beisball, lo único que me faltaba era que tuviese un gato, ¿a qué no os imagináis cual fue mi sorpresa al entrar? ¡TENÍA 4 GATOS! Me parecía mentira que mis padres, o más bien mi padre, me hubiesen llevado allí, ¿no me podían llevar con la tía Sally?, tiene 35 años y es de la familia de mi madre, no tiene gatos, tiene una cobaya, una chinchilla y un perrito Shnauzer , que por casualidad son mis tres animales favoritos… Bueno, mi padre era el que mandaba en mi casa, y por esa razón me llevó allí. Lo único que esperaba era que recapacitaran, o eso, o perder el conocimiento cuando les pase algo esta noche…MARTES 13…uff… esto va a ser peor de lo que esperaba, mi padre no es el mejor padre del mundo pero lo quiero igual, y a mi madre, que os puedo decir, es muy buena, son geniales, con defectos, pero geniales.
Capítulo 3
-Hola tía Lola, ¿Qué tal?-dije con no mucho entusiasmo.
-Bien mi niña, ¿y tú?
-Bien, gracias, ¡qué bonita es tu casa!, me gusta…-estaba muy impresionada con su casa, era más moderna de cómo la había imaginado- menos por los gatos-dije en un susurro que casi ni siquiera lo oí yo.
–Ahora cállate que voy a ver el partido de beisball, ¿vale? Si tienes ganas de salir sales, pero no te vayas fuera de el pueblito Getafe, ¿ok?
-Claro tía, gracias. ¡HASTA AHORA!
Salí de allí corriendo lo más rápido que pude, y al parar en un paso peatón, delante de mí, había un instituto, el instituto MANUEL AZAÑA, nunca lo había oído, pero bueno, estaba segura de que tendría que ir a ese instituto así que fui a ver cómo era, y la verdad, me sorprendió, siempre había pensado que Getafe era cutre, no me gustaba si soy sincera, pero ahora me estaba acostumbrando, y eso que solo llevaba 30 minutos allí. El instituto por dentro era mejor que por fuera, el comedor se veía justo al entrar, era muy amplio, a la derecha estaban las clases y al final, estaba recepción.
–Hola señorita-me dijo un hombre bastante uniformado.
–Hola, ¿podría decirme dónde está el servicio por favor?- me tenía que inventar algo sobre la marcha, y no se me ocurría nada excepto eso.
–Claro, la primera puerta a la izquierda, sabrá cual es por el dibujo que tiene. –Muchas gracias-respondí con un tono elegante.
–De nada.
En ese momento me metí en el baño, estuve más o menos, 5 minutos metida allí, y al salir, vi a un chico muy interesante, era moreno, y tenía el pelo corto, al verlo me recordó a Charlie Brown, el hijo de uno de los amigos de mi padre, lo había visto bastantes veces por mi casa, pero no sabía que vivía tan lejos de mi pueblo… ¡ERA EL!
-¿Charlie? ¿Charlie Brown?-dije yo con una mirada pícara.
–Sí, ¿eres tú Rosa? ¿Rosa Mc.Glovik?
-Si…-me estaba resultando más normalito ese apellido-… ¿me recuerdas?¿Eres hijo de Lois Brown no?
-Sí, claro que me acuerdo de ti Rosa, como no… ¿Por qué estás aquí? ¿Te has mudado?
-No, no, me ha pasado algo, bueno, en realidad nada interesante, solo que me he venido a vivir con mi tía Lola Mc.Glovik -no, el apellido me sigue sonando para una persona mayor- y he venido a ver el instituto al que creo que voy a venir…
-¿Al que crees que vas a ir?¿No lo sabes todavía? Yo también estudio aquí, ¿nos veremos más a menudo no?
-Claro que sí, de eso estate seguro, porque me tendrás que enseñar todo esto…¿me lo enseñarás si vengo aquí no?
-Claro-me miró con la misma mirada pícara que yo le había lanzado antes-¿por qué no? Será divertido-dijo con cara juguetona-y así conoces a mis amigos, esto te va a encantar, te lo aseguro-dijo con un tono de satisfacción.
–¿Cuándo empezáis las clases? -Rosa, te has cambiado en el mes de Febrero, hoy es Miércoles y mañana Jueves, mañana habrá clases.-en ese momento asentí y me sonó el móvil, lo cogí sin mirar haber quien era.
¿Por dónde iba? Ya me acuerdo, estaba contando cómo me fue esa noche…ESA TERRIBLE NOCHE… Bueno, y no iba a gritar en medio de la calle sin motivo, bueno, motivos habían, pero nadie me iba a entender, ni siquiera mis padres, porque cuando les conté todo lo que me había pasado me metieron en el coche y en 5 minutos llegamos a un gran almacén, donde en su parte superior ponía: PSICÓLOGOS EXPERTOS, al ver ese cartel mis padres y yo mantuvimos una pequeña conversación:
-Papá, mamá, de verdad no me creéis, ¿de verdad pensáis que me lo estoy inventando todo, que solo me lo imaginé?-en ese momento mis padres, sonrojados, creo que avergonzados, asintieron con la cabeza, y yo, les dirigí la palabra por última vez, para siempre- NO ME LO PUEDO CREER.
En ese mismo instante salí corriendo de allí, lo más rápido que pude, ya que, no tenía coche, no fui tan rápida como esperaba que fuese a ir, pero me sirvió de algo. A los pocos minutos oigo un motor de coche a mi lado, eran mis padres, me llamaban como locos, me supongo que se acababan de dar cuenta de que les había puesto un motor más potente al coche y de repente se abre la puerta de atrás:
-¡VENGA HIJA!¡ENTRA!-era mi madre.
-¡HABER ROSA!¡O ENTRAS AL COCHE O NO TE DEJO NI UN MINUTO EL ORDENADOR EN UN MES!
-Cariño, deja a la niña que se exprese, aunque sea déjale que hable un poco antes de meterla en el coche.
En ese mismo instante alguien me avisó de una piedra que me iba a encontrar al girar a la derecha, y, ese alguien era la misma persona o cosa, que me había cogido ese día, ese horrible día, no me gusta nada esa voz, NADA EN ABSOLUTO, pero el problema no es ese de la voz, el problema, es que mis padres me acababan de coger por la camiseta para meterme en el coche y me habían arrastrado hasta un lugar, ESPECIALMENTE HORRIBLE…
-¡YO NO VOY A IR A AHÍ!¡NI LO SUEÑES PAPÁ! Mamá…no me hagas esto…¡MAMÁ! -¡CARIÑO!¡NUNCA TE LO HARÍA!¡ESTOY TAN PERDIDA COMO TÚ EN ESTE ASUNTO,INCLUSO MÁS!¡LO SIENTO! -.
En ese preciso momento, se cerraron las puertas de ese horrible lugar, de la casa de mi tía Lola Mc.Glovik, creerme, no os gustaría estar ni un solo minuto con ella, es flaca y alta, muy jovencita, de unos, 20 o 25 años, y encima es adicta a los jugadores de beisball, lo único que me faltaba era que tuviese un gato, ¿a qué no os imagináis cual fue mi sorpresa al entrar? ¡TENÍA 4 GATOS! Me parecía mentira que mis padres, o más bien mi padre, me hubiesen llevado allí, ¿no me podían llevar con la tía Sally?, tiene 35 años y es de la familia de mi madre, no tiene gatos, tiene una cobaya, una chinchilla y un perrito Shnauzer , que por casualidad son mis tres animales favoritos… Bueno, mi padre era el que mandaba en mi casa, y por esa razón me llevó allí. Lo único que esperaba era que recapacitaran, o eso, o perder el conocimiento cuando les pase algo esta noche…MARTES 13…uff… esto va a ser peor de lo que esperaba, mi padre no es el mejor padre del mundo pero lo quiero igual, y a mi madre, que os puedo decir, es muy buena, son geniales, con defectos, pero geniales.
Capítulo 3
-Hola tía Lola, ¿Qué tal?-dije con no mucho entusiasmo.
-Bien mi niña, ¿y tú?
-Bien, gracias, ¡qué bonita es tu casa!, me gusta…-estaba muy impresionada con su casa, era más moderna de cómo la había imaginado- menos por los gatos-dije en un susurro que casi ni siquiera lo oí yo.
–Ahora cállate que voy a ver el partido de beisball, ¿vale? Si tienes ganas de salir sales, pero no te vayas fuera de el pueblito Getafe, ¿ok?
-Claro tía, gracias. ¡HASTA AHORA!
Salí de allí corriendo lo más rápido que pude, y al parar en un paso peatón, delante de mí, había un instituto, el instituto MANUEL AZAÑA, nunca lo había oído, pero bueno, estaba segura de que tendría que ir a ese instituto así que fui a ver cómo era, y la verdad, me sorprendió, siempre había pensado que Getafe era cutre, no me gustaba si soy sincera, pero ahora me estaba acostumbrando, y eso que solo llevaba 30 minutos allí. El instituto por dentro era mejor que por fuera, el comedor se veía justo al entrar, era muy amplio, a la derecha estaban las clases y al final, estaba recepción.
–Hola señorita-me dijo un hombre bastante uniformado.
–Hola, ¿podría decirme dónde está el servicio por favor?- me tenía que inventar algo sobre la marcha, y no se me ocurría nada excepto eso.
–Claro, la primera puerta a la izquierda, sabrá cual es por el dibujo que tiene. –Muchas gracias-respondí con un tono elegante.
–De nada.
En ese momento me metí en el baño, estuve más o menos, 5 minutos metida allí, y al salir, vi a un chico muy interesante, era moreno, y tenía el pelo corto, al verlo me recordó a Charlie Brown, el hijo de uno de los amigos de mi padre, lo había visto bastantes veces por mi casa, pero no sabía que vivía tan lejos de mi pueblo… ¡ERA EL!
-¿Charlie? ¿Charlie Brown?-dije yo con una mirada pícara.
–Sí, ¿eres tú Rosa? ¿Rosa Mc.Glovik?
-Si…-me estaba resultando más normalito ese apellido-… ¿me recuerdas?¿Eres hijo de Lois Brown no?
-Sí, claro que me acuerdo de ti Rosa, como no… ¿Por qué estás aquí? ¿Te has mudado?
-No, no, me ha pasado algo, bueno, en realidad nada interesante, solo que me he venido a vivir con mi tía Lola Mc.Glovik -no, el apellido me sigue sonando para una persona mayor- y he venido a ver el instituto al que creo que voy a venir…
-¿Al que crees que vas a ir?¿No lo sabes todavía? Yo también estudio aquí, ¿nos veremos más a menudo no?
-Claro que sí, de eso estate seguro, porque me tendrás que enseñar todo esto…¿me lo enseñarás si vengo aquí no?
-Claro-me miró con la misma mirada pícara que yo le había lanzado antes-¿por qué no? Será divertido-dijo con cara juguetona-y así conoces a mis amigos, esto te va a encantar, te lo aseguro-dijo con un tono de satisfacción.
–¿Cuándo empezáis las clases? -Rosa, te has cambiado en el mes de Febrero, hoy es Miércoles y mañana Jueves, mañana habrá clases.-en ese momento asentí y me sonó el móvil, lo cogí sin mirar haber quien era.
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