sábado, 29 de mayo de 2010

Capítulo 5
La verdad es que me impresionó a dónde me llevó, era como un salón de baile, pero más pequeño, él me dijo:
-¿Te apetece bailar?-me sorprendió que lo dijera con tanta soltura, suele ser muy tímido… -Claro, pero no sé bailar bien.
–No importa, yo tampoco soy un bailarín profesional, pero aquí me ves-volvió esa sonrisa pícara pero tímida a la vez.
–Ya, pero seguro que bailas mejor que yo, o, bueno, depende, porque si me sigo acordando de cómo se bailaba hace 4 años…jajaja…bueno, entonces, ¿bailamos o no?
-Sí, claro, bueno, espera, ¡JUAN, pon la música!-le gritó a un chico que había dentro de una cabina pequeña por fuera, pero espaciosa por dentro.
Empezó la música, muy lenta y me puse demasiado nerviosa, casi se entera de que me temblaban las piernas, de repente sonó mi móvil, y, ¿a que no adivináis quién era? ¡MI TÍA! -¿Si? Claro, ya voy.-dije yo en un suspiro
-¿Quién era?-dijo interesado.
–Mi tía, siempre me llama en el momento menos oportuno, pero dice que me tengo que ir, lo siento de verdad, mañana te veré en clases, ¿no?-dije yo con mirada pícara y a la vez triste por tener que irme.
-Sí, claro, bueno chao…-me miró con cara triste mientras me iba. -Lo siento de verdad… perdóname ¡por favor…!
-Claro que te perdono, tranquila, además me acabo de dar cuenta de que es tarde ya y que mi padre me estará esperando en casa para cenar, así que… chao y gracias.
–Bueno, de nada, chao. Me quedé decepcionada de mi tía pero a la vez alegre porque no estaba preparada para bailar HOY, espero que me haya perdonado porque si no, no podría perdonarle esto a mi tía, aunque creo que a él no le importó lo suficiente como para enfadarse conmigo.
Llegué a “mi casa” y solo llegar se oyó a mi tía gritar: ¡NIÑA, COGE UNOS HUEVOS DE LA NEVERA Y HAZTE UN ENVUELTO!
Cuando oí eso, me quedé muerta de vergüenza, es que ni siquiera sabía hacerme un huevo, ¿¡como me iba a hacer un envuelto si no sé hacer un huevo!? Pero bueno, aún así lo intenté y, bueno, mejor que no sepáis toda la historia porque 1.tardaría media hora en contar todo lo que me pasó en la hora en la que intenté hacer UN huevo y 2.porque me moriría de vergüenza. Pero bueno, al final, comí un sándwich de salchichón, y un poco de queso, y me fui a la cama, me quedé dormida a los 10 minutos, y soñé con Charlie, soñé que era el baile de fin de curso y me había invitado al baile, estaba bailando con él, cuando de repente apareció mi tía con la bata de dormir y me dice: cariño, aquí tienes el neceser con tus cosas, que se te olvidaron en el baño. En ese momento me desperté, ya eran las 7:30, y la guagua llegaba a mi parada a las 8:00, tenía tiempo de vestirme, desayunar, lavarme los dientes, ponerme colonia y pintalabios o cacao, e irme hasta la parada, es que quería llegar temprano el primer día de guagua e instituto para mí. Estuve esperando a la guagua 5 minutos, y cuando fui a entrar me pisé el cordón y casi me caigo al suelo, es que soy un poco patosa, bueno, y, alguien me levantó, un chico de pelo color miel, de media longitud, y muy guapo, le dije "gracias", y él me respondió: de nada, es un placer. Me sonrojé y se rió. Me acompañó hasta un asiento y me guiñó un ojo, me volví a sonrojar y se rió de nuevo.
Capítulo 4
-¿Si?-respondí al entrar en los baños.
–Hola, ¿qué tal Rosa?, ¿me podrías decir que día es hoy?-era un hombre, lo note en su voz. -Perdone, ¿quién es?-respondí yo sorprendida.
–ESO NO IMPORTA AHORA, ¿qué día es hoy?-estaba nervioso, otra vez, se lo noté en la voz.
–¿Hoy?¿Es 13 no? -Sí, ¿qué más?
-Martes 13, de 2009…-no había caído en la cuenta aún
-¿QUIÉN ES USTED?-colgó.
“O, no, no me siento bien” me repetía una y otra vez, salí del baño, y en la entrada vi a Charlie, tan guapo como lo recordaba, en el momento en el que me miró, sentí que él y yo estábamos pensando lo mismo, me sentía fatal, a los 5 segundos de esa mirada me caí en sus brazos, no sé cómo había llegado allí tan rápido, lo único que sabía era que sus brazos eran muy musculosos, se notaba que hacía deporte, mucho deporte. En ese momento, en ese asqueroso momento mis ojos se abrieron de golpe y vi delante de mi cara a 10 cm, a Charlie, y como no, a 20 cm de mí, a mi tía…
Yo no es que estuviese muy alegre de estar en el pasillo del instituto del chico que me acababa de dar una vuelta a toda mi vida en solo unos cuantos minutos de hablar con él, hasta hace bastante tiempo no me sentía tan especial, si sentirme especial significa que un chico me dijera que me quería con 7 años…creo que bueno, al fin y al cabo es algo especial. Bueno, cuando me levanté del inmenso pasillo, mi tía me dijo que se iba a casa a seguir viendo el partido de baseball y que tuviese más cuidado la próxima vez que fuese a desmayarme, y que por favor no fuese tan lejos de la casa, pero bueno, lo único que me importaba ahora mismo era decirle a Charlie por qué me había desmayado, pero realmente no me hacía mucha gracia tener que contarle toda la historia, porque con todo lo que me había pasado, bueno, que no me apetecía.
-¡Rosa!¡Rosa, por favor! No me des estos sustos, que casi haces que llame a la ambulancia, pensé que habías perdido el conocimiento, lo único que sé es que te caíste muy rápido y que al caerte dijiste: DEJAME DE UNA VEZ EN PAZ…, no me hizo sentir bien que me dijeses eso…
-¡No Charlie! No era a ti, es que…es una larga historia… prefiero no hablar sobre ella…
-Vale, claro, no diré nada-me dijo con una sonrisa pícara-pero puede que se me escape algo…-me volvió a sonreír, pero esta vez con más timidez.
–Me ayudaría bastante, pero si se te escapa algo no me importa contártelo…- dije yo con la mirada fija al suelo. –Oye Rosa…¿te apetece ir a tomar algo por ahí?
-Depende de dónde, ya has oído a mi tía, tengo que desmayarme cerca de casa-me reí con una risa tonta a la que acompañó la risa de él.
–Sí, pero tranquila, estaremos allí en 5 minutos caminando.
–Bueno, me dejaré llevar.-le miré a los ojos cuando le dije esa frase, a esos ojos…
En ese instante se me ocurrió preguntarle qué edad tenía, y él me respondió que tenía 15 años, aunque iba a cumplir los 16 en dos meses, yo me quedé boquiabierta y como no, el se rió y puso su sonrisa pícara, me encanta su sonrisa, es muy natural, aunque a veces también me hipnotizan sus ojos, aunque sé que ya lo he repetido varias veces, sus ojos me enloquecen.