sábado, 29 de mayo de 2010

Capítulo 4
-¿Si?-respondí al entrar en los baños.
–Hola, ¿qué tal Rosa?, ¿me podrías decir que día es hoy?-era un hombre, lo note en su voz. -Perdone, ¿quién es?-respondí yo sorprendida.
–ESO NO IMPORTA AHORA, ¿qué día es hoy?-estaba nervioso, otra vez, se lo noté en la voz.
–¿Hoy?¿Es 13 no? -Sí, ¿qué más?
-Martes 13, de 2009…-no había caído en la cuenta aún
-¿QUIÉN ES USTED?-colgó.
“O, no, no me siento bien” me repetía una y otra vez, salí del baño, y en la entrada vi a Charlie, tan guapo como lo recordaba, en el momento en el que me miró, sentí que él y yo estábamos pensando lo mismo, me sentía fatal, a los 5 segundos de esa mirada me caí en sus brazos, no sé cómo había llegado allí tan rápido, lo único que sabía era que sus brazos eran muy musculosos, se notaba que hacía deporte, mucho deporte. En ese momento, en ese asqueroso momento mis ojos se abrieron de golpe y vi delante de mi cara a 10 cm, a Charlie, y como no, a 20 cm de mí, a mi tía…
Yo no es que estuviese muy alegre de estar en el pasillo del instituto del chico que me acababa de dar una vuelta a toda mi vida en solo unos cuantos minutos de hablar con él, hasta hace bastante tiempo no me sentía tan especial, si sentirme especial significa que un chico me dijera que me quería con 7 años…creo que bueno, al fin y al cabo es algo especial. Bueno, cuando me levanté del inmenso pasillo, mi tía me dijo que se iba a casa a seguir viendo el partido de baseball y que tuviese más cuidado la próxima vez que fuese a desmayarme, y que por favor no fuese tan lejos de la casa, pero bueno, lo único que me importaba ahora mismo era decirle a Charlie por qué me había desmayado, pero realmente no me hacía mucha gracia tener que contarle toda la historia, porque con todo lo que me había pasado, bueno, que no me apetecía.
-¡Rosa!¡Rosa, por favor! No me des estos sustos, que casi haces que llame a la ambulancia, pensé que habías perdido el conocimiento, lo único que sé es que te caíste muy rápido y que al caerte dijiste: DEJAME DE UNA VEZ EN PAZ…, no me hizo sentir bien que me dijeses eso…
-¡No Charlie! No era a ti, es que…es una larga historia… prefiero no hablar sobre ella…
-Vale, claro, no diré nada-me dijo con una sonrisa pícara-pero puede que se me escape algo…-me volvió a sonreír, pero esta vez con más timidez.
–Me ayudaría bastante, pero si se te escapa algo no me importa contártelo…- dije yo con la mirada fija al suelo. –Oye Rosa…¿te apetece ir a tomar algo por ahí?
-Depende de dónde, ya has oído a mi tía, tengo que desmayarme cerca de casa-me reí con una risa tonta a la que acompañó la risa de él.
–Sí, pero tranquila, estaremos allí en 5 minutos caminando.
–Bueno, me dejaré llevar.-le miré a los ojos cuando le dije esa frase, a esos ojos…
En ese instante se me ocurrió preguntarle qué edad tenía, y él me respondió que tenía 15 años, aunque iba a cumplir los 16 en dos meses, yo me quedé boquiabierta y como no, el se rió y puso su sonrisa pícara, me encanta su sonrisa, es muy natural, aunque a veces también me hipnotizan sus ojos, aunque sé que ya lo he repetido varias veces, sus ojos me enloquecen.

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