8º Capítulo
Salí del despacho muy alegre, Charlie lo notó.
-¿Qué pasa? Pareces muy contenta, ¿qué pasa?-dijo con interés pero a la misma vez con un poco de miedo.
–Que me han cogido como reportera para la revista y, ¡a ti como mi fotógrafo!
-¿Qué? ¿Enserio? Rosa, ¿cómo lo has hecho? De verdad, no me lo puedo creer… aquí nunca han habido ni revistas ni periódicos ni nada de eso, que raro, pero ¡muchas gracias Rosa!-me dijo mientras me abrazaba.
-Te quiero, ¿lo sabes verdad?
-Por supuesto, pero, oye,-me aparté de él para decirle que- yo también te quiero, mucho- y para después darle un abrazo más fuerte.- eres como un hermano para mí, de verdad,-nos apartamos los dos a la vez, ya estábamos incómodos, estábamos en el instituto, no solos…, pero a mí me pareció como si lo estuviéramos-siempre estás a mi lado, te extrañaba los primeros días que no nos volvimos a ver.
-¿Sólo los primeros?, yo te extrañé mucho estos últimos 6 años…-me dijo con esa voz tan dulce que tiene.
–Yo también Charlie, yo también…
Ya terminó el instituto y Charlie me acompañó a casa, por el camino, estuvimos hablando un buen rato, todo el camino, es decir 30 minutos enteros sin parar de hablar, de nosotros cuando éramos pequeños, y, mientras hablábamos me acordé de cuando él y yo estábamos en mi casa, y nos juramos, que fuera lo que fuera lo que pasara, nos seguiríamos hablando, por y para siempre, LO JURAMOS.
CONTINUARÁ...
Lɑ Purɑ Reɑlidɑd
Es unɑ novelɑ muy interesɑnte sobre unɑ ɑdolescente ɑ lɑ que le pɑsɑn cosɑs muy rɑrɑs, se encuentrɑ con un ɑmigo, y... bueno, ¡tendreis que leerlɑ..!
lunes, 15 de noviembre de 2010
Capítulo 7
7º Capítulo
Uno de los poemas que escribí fue este:
Mientras beso tus labios de chocolate y caramelo,
mi cabeza piensa,
¿cómo no has podido caer tú del cielo?
Con esos ojos marrones,
me comería hasta limones,
solo con tenerte a mi lado, amo de mil corazones.
Alguien que te aprecia demasiado como para decírtelo, LA GRAN AMIGA QUE TE QUIERE, DESDE MUY RECIENTE.
-Rosa, ¿sería tan amable de leernos su poema?-me dijo la profesora con recelo.
–Por supuesto profesora,-me aclaré la garganta- “Mientras beso tus labios de chocolate y caramelo, mi cabeza piensa, ¿cómo no has podido caer tú del cielo? Con esos ojos marrones, me comería hasta limones, solo con tenerte a mi lado, amo de mil corazones. Alguien que te aprecia demasiado como para decírtelo, la gran amiga que te quiere, desde muy reciente.
Todo la clase empezó a aplaudirme, me sentí tan orgullosa de mi misma, ya que, en mi anterior instituto, no me tenían mucho aprecio ya que era, la más… ¿empollona? Al terminar la clase, desde que salí por la puerta, apareció Mikel, en ese momento pensé, que chico más pesado dios, pero después, cuando supe por qué me buscaba, lo entendí.
–Hola Mikel, ¿qué querías?-dije con un suspiro al final de la frase.
–Sé lo que estás pensando, vaya chico más pesado, pero, es muy importante, la directora te busca.-me dijo, y al final me guiñó un ojo.
-¿Cómo lo sabes? Ah, ya sé, eres ayudante de la dirección, y te lo han dicho.
–No, es que me da clases de ciencias naturales.
–Ah, bueno, ok entonces. Bueno, ¡chao!, y gracias.-le miré de reojo a Charlie cuando dije “gracias”.
Fui corriendo hasta Charlie y le dije que si me ayudaba a encontrar el despacho de la directora, él me dijo que por supuesto, que no me diría nunca que no a nada. Al cabo de los 2 minutos estábamos en dirección, y él preguntó por la directora, le dijeron que esperara un momento, y que ahora podría entrar, y como no, el “GRACIAS” no podía faltar. A los segundos la chica nos dijo, “ya puedes pasar”.
–Gracias Charlie, si quieres irte, vete, seguro que tienes cosas más importantes que hacer.
–No, tranquila, cuando salgas, estaré aquí.
–Ok, gracias de verdad, muchas gracias, hasta ahora.-entré al despacho, grande pero no muy espacioso.
-Hola y bienvenida.-me dijo la directora.
–Hola, gracias.-le dije.-Me han dicho que quería que viniera, aquí estoy.
–Sí, ya le veo. Bueno, su tía me ha dicho, que le gustaría estudiar periodismo, y que hasta ahora has estado escribiendo en el periódico y revista del instituto anterior en el que estabas, me gustaría mucho que, intentara hacer una revista para los alumnos para todos los viernes sobre todo lo que ha pasado durante la semana y los horarios de las clases de los de 2º de la ESO, que por ahora son los que, entre comillas, no saben en qué clases les tocan las asignaturas. ¿Le gustaría ser la nueva reportera del instituto?-me dijo con los ojos esperanzados.
–Claro, si usted lo quiere así, yo lo haré encantada, pero, ¿podría acompañarme un ayudante?-no yo parecía muy ilusionada, pero en realidad lo estaba-Por si necesito fotos, él el fotógrafo y yo la reportera. ¿Qué le parece?
-Genial, pero me gustaría saber, quién sería. ¿Me lo diría?
-Charlie Brown, le encanta la fotografía, seguro que le hace mucha ilusión. ¿Está usted de acuerdo?
-Sí, es un buen muchacho, sobre todo lo sé porque nunca lo he visto por aquí.
–Bueno, pues si necesita algo más avíseme, yo estaré a su disposición, ¿me voy ya o necesita algo más?-y ahora mucho más ilusionada por Charlie.
-No, gracias, ya se puede ir.
Uno de los poemas que escribí fue este:
Mientras beso tus labios de chocolate y caramelo,
mi cabeza piensa,
¿cómo no has podido caer tú del cielo?
Con esos ojos marrones,
me comería hasta limones,
solo con tenerte a mi lado, amo de mil corazones.
Alguien que te aprecia demasiado como para decírtelo, LA GRAN AMIGA QUE TE QUIERE, DESDE MUY RECIENTE.
-Rosa, ¿sería tan amable de leernos su poema?-me dijo la profesora con recelo.
–Por supuesto profesora,-me aclaré la garganta- “Mientras beso tus labios de chocolate y caramelo, mi cabeza piensa, ¿cómo no has podido caer tú del cielo? Con esos ojos marrones, me comería hasta limones, solo con tenerte a mi lado, amo de mil corazones. Alguien que te aprecia demasiado como para decírtelo, la gran amiga que te quiere, desde muy reciente.
Todo la clase empezó a aplaudirme, me sentí tan orgullosa de mi misma, ya que, en mi anterior instituto, no me tenían mucho aprecio ya que era, la más… ¿empollona? Al terminar la clase, desde que salí por la puerta, apareció Mikel, en ese momento pensé, que chico más pesado dios, pero después, cuando supe por qué me buscaba, lo entendí.
–Hola Mikel, ¿qué querías?-dije con un suspiro al final de la frase.
–Sé lo que estás pensando, vaya chico más pesado, pero, es muy importante, la directora te busca.-me dijo, y al final me guiñó un ojo.
-¿Cómo lo sabes? Ah, ya sé, eres ayudante de la dirección, y te lo han dicho.
–No, es que me da clases de ciencias naturales.
–Ah, bueno, ok entonces. Bueno, ¡chao!, y gracias.-le miré de reojo a Charlie cuando dije “gracias”.
Fui corriendo hasta Charlie y le dije que si me ayudaba a encontrar el despacho de la directora, él me dijo que por supuesto, que no me diría nunca que no a nada. Al cabo de los 2 minutos estábamos en dirección, y él preguntó por la directora, le dijeron que esperara un momento, y que ahora podría entrar, y como no, el “GRACIAS” no podía faltar. A los segundos la chica nos dijo, “ya puedes pasar”.
–Gracias Charlie, si quieres irte, vete, seguro que tienes cosas más importantes que hacer.
–No, tranquila, cuando salgas, estaré aquí.
–Ok, gracias de verdad, muchas gracias, hasta ahora.-entré al despacho, grande pero no muy espacioso.
-Hola y bienvenida.-me dijo la directora.
–Hola, gracias.-le dije.-Me han dicho que quería que viniera, aquí estoy.
–Sí, ya le veo. Bueno, su tía me ha dicho, que le gustaría estudiar periodismo, y que hasta ahora has estado escribiendo en el periódico y revista del instituto anterior en el que estabas, me gustaría mucho que, intentara hacer una revista para los alumnos para todos los viernes sobre todo lo que ha pasado durante la semana y los horarios de las clases de los de 2º de la ESO, que por ahora son los que, entre comillas, no saben en qué clases les tocan las asignaturas. ¿Le gustaría ser la nueva reportera del instituto?-me dijo con los ojos esperanzados.
–Claro, si usted lo quiere así, yo lo haré encantada, pero, ¿podría acompañarme un ayudante?-no yo parecía muy ilusionada, pero en realidad lo estaba-Por si necesito fotos, él el fotógrafo y yo la reportera. ¿Qué le parece?
-Genial, pero me gustaría saber, quién sería. ¿Me lo diría?
-Charlie Brown, le encanta la fotografía, seguro que le hace mucha ilusión. ¿Está usted de acuerdo?
-Sí, es un buen muchacho, sobre todo lo sé porque nunca lo he visto por aquí.
–Bueno, pues si necesita algo más avíseme, yo estaré a su disposición, ¿me voy ya o necesita algo más?-y ahora mucho más ilusionada por Charlie.
-No, gracias, ya se puede ir.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Capítulo 6
6º Capítulo
-¿Te sientas aquí conmigo o ya tienes con quién sentarte?-me miró con una sonrisa pícara.
–Emm…es que me iba a sentar con Charlie-me miró con una cara rara tipo, ¿quién es ese?
-Charlie Brown, ¿no sabes quién es?
-No, ¿en qué curso está?
-En 2º de la ESO, como yo, ¿y como tú no?-dije yo, con dudas, porque, no me había ni interesado en ese pequeño detalle, ya que me había estado fijando en esas pequeñas pero intensas miradas con esos bonitos ojos marrones que nos echábamos mutuamente.
–Sí, bueno, vamos a dejarlo en un sí…-giró la cabeza hacía el conductor.
-¿Cómo que dejarlo en un sí? ¿Por qué? No, sigue contando, no te gires anda, por favor.
–Lo siento, es que, no debo, en serio, y ahora cállate y siéntate tranquila, ya vamos a arrancar.
–¡Pero cuéntame!-dije yo casi que se podría decir, gritando
-No se lo diré a nadie si es eso lo que quieres…-le dije en un susurro muy cerca de su oído.
-Oye, ¿no crees que es muy temprano para hablar de mi vida? Porque nos hemos conocido hace 4 minutos…
-Ya, pero, ahora mismo siento que nuestros ojos hablan por nosotros.-y veo que él se sonroja y se ríe mientras yo me giró a coger mi móvil de la mochila y así de paso intento que el sonrojo se nos calme, y que mi corazón no le diga nada más a mis labios sin mi cabeza haberlo pensado antes…, ME ESTABA LLAMANDO EL MISMO NÚMERO QUE EL DEL DÍA DEL BAÑO EN EL INSTITUTO. No lo cogí, dejé que sonase, muchas veces, creo que me llamaron 5 o incluso 6 veces seguidas.
-¿No lo piensas coger?-me dijo con cara de interesante.
–No, son para publicidad, que pesados que son dios…-sonreí mientras se oía mi risa, junto a la suya.
De repente entró Charlie en la guagua, y al oír mi risa, sabe justo dónde estoy.
–Charlie, ahora voy, siéntate dónde nos vayamos a sentar.
–Sí, pero, rápido que ya nos vamos.-me dijo él con esa voz dulce como el azúcar glaseado.
–No, Rosa, lo siento pero no puedes cambiarte ahora, ya nos vamos, de verdad, mejor que no lo hagas.
–Lo siento eemm… ¿cómo te llamas?-me quedé cortada.
–Mikel.-me dijo con su voz grave.
–Gracias, lo siento Mikel, pero me voy a cambiar, ¿puedo?-con señas le transmití que si se podía mover para cambiarme, se movió con una gran sonrisa.
–Te he advertido.
–Sí, lo has hecho, gracias. Charlie, ¡hazme un sitio!-me cambié sin problemas, y no pasó nada de nada. Llegó la hora de bajarse de la guagua, recé para no hacer más el ridículo con las escaleras, ni con nada de la guagua, y resultó, porque no me pasó nada, y menos mal.
En todas las clases estuve pensando en Charlie, le escribía poemas y frases, que nunca le daría, bueno, mejor no digo nunca, que no le daría por el momento, excepto en la última clase del día, que trataba de lengua, y nos tocaba dar el tema de los poemas, y en ese tema, yo sé más de lo que cualquiera creería al verme. En todas las clases pensaba en él, porque estaba a una mesa de mí, pero, de estas mesas que son dobles, que se ponen dos personas, pues, si yo estaba por la derecha, el estaba también por la derecha, yo me sentaba sola, él se sentaba con su amigo Jill, que en todas las clases me solía mirar bastante, y después de mirarme siempre le contaba algo a Charlie. Yo no sabía el qué, ya que no leo los labios.
-¿Te sientas aquí conmigo o ya tienes con quién sentarte?-me miró con una sonrisa pícara.
–Emm…es que me iba a sentar con Charlie-me miró con una cara rara tipo, ¿quién es ese?
-Charlie Brown, ¿no sabes quién es?
-No, ¿en qué curso está?
-En 2º de la ESO, como yo, ¿y como tú no?-dije yo, con dudas, porque, no me había ni interesado en ese pequeño detalle, ya que me había estado fijando en esas pequeñas pero intensas miradas con esos bonitos ojos marrones que nos echábamos mutuamente.
–Sí, bueno, vamos a dejarlo en un sí…-giró la cabeza hacía el conductor.
-¿Cómo que dejarlo en un sí? ¿Por qué? No, sigue contando, no te gires anda, por favor.
–Lo siento, es que, no debo, en serio, y ahora cállate y siéntate tranquila, ya vamos a arrancar.
–¡Pero cuéntame!-dije yo casi que se podría decir, gritando
-No se lo diré a nadie si es eso lo que quieres…-le dije en un susurro muy cerca de su oído.
-Oye, ¿no crees que es muy temprano para hablar de mi vida? Porque nos hemos conocido hace 4 minutos…
-Ya, pero, ahora mismo siento que nuestros ojos hablan por nosotros.-y veo que él se sonroja y se ríe mientras yo me giró a coger mi móvil de la mochila y así de paso intento que el sonrojo se nos calme, y que mi corazón no le diga nada más a mis labios sin mi cabeza haberlo pensado antes…, ME ESTABA LLAMANDO EL MISMO NÚMERO QUE EL DEL DÍA DEL BAÑO EN EL INSTITUTO. No lo cogí, dejé que sonase, muchas veces, creo que me llamaron 5 o incluso 6 veces seguidas.
-¿No lo piensas coger?-me dijo con cara de interesante.
–No, son para publicidad, que pesados que son dios…-sonreí mientras se oía mi risa, junto a la suya.
De repente entró Charlie en la guagua, y al oír mi risa, sabe justo dónde estoy.
–Charlie, ahora voy, siéntate dónde nos vayamos a sentar.
–Sí, pero, rápido que ya nos vamos.-me dijo él con esa voz dulce como el azúcar glaseado.
–No, Rosa, lo siento pero no puedes cambiarte ahora, ya nos vamos, de verdad, mejor que no lo hagas.
–Lo siento eemm… ¿cómo te llamas?-me quedé cortada.
–Mikel.-me dijo con su voz grave.
–Gracias, lo siento Mikel, pero me voy a cambiar, ¿puedo?-con señas le transmití que si se podía mover para cambiarme, se movió con una gran sonrisa.
–Te he advertido.
–Sí, lo has hecho, gracias. Charlie, ¡hazme un sitio!-me cambié sin problemas, y no pasó nada de nada. Llegó la hora de bajarse de la guagua, recé para no hacer más el ridículo con las escaleras, ni con nada de la guagua, y resultó, porque no me pasó nada, y menos mal.
En todas las clases estuve pensando en Charlie, le escribía poemas y frases, que nunca le daría, bueno, mejor no digo nunca, que no le daría por el momento, excepto en la última clase del día, que trataba de lengua, y nos tocaba dar el tema de los poemas, y en ese tema, yo sé más de lo que cualquiera creería al verme. En todas las clases pensaba en él, porque estaba a una mesa de mí, pero, de estas mesas que son dobles, que se ponen dos personas, pues, si yo estaba por la derecha, el estaba también por la derecha, yo me sentaba sola, él se sentaba con su amigo Jill, que en todas las clases me solía mirar bastante, y después de mirarme siempre le contaba algo a Charlie. Yo no sabía el qué, ya que no leo los labios.
sábado, 29 de mayo de 2010
Capítulo 5
La verdad es que me impresionó a dónde me llevó, era como un salón de baile, pero más pequeño, él me dijo:
-¿Te apetece bailar?-me sorprendió que lo dijera con tanta soltura, suele ser muy tímido… -Claro, pero no sé bailar bien.
–No importa, yo tampoco soy un bailarín profesional, pero aquí me ves-volvió esa sonrisa pícara pero tímida a la vez.
–Ya, pero seguro que bailas mejor que yo, o, bueno, depende, porque si me sigo acordando de cómo se bailaba hace 4 años…jajaja…bueno, entonces, ¿bailamos o no?
-Sí, claro, bueno, espera, ¡JUAN, pon la música!-le gritó a un chico que había dentro de una cabina pequeña por fuera, pero espaciosa por dentro.
Empezó la música, muy lenta y me puse demasiado nerviosa, casi se entera de que me temblaban las piernas, de repente sonó mi móvil, y, ¿a que no adivináis quién era? ¡MI TÍA! -¿Si? Claro, ya voy.-dije yo en un suspiro
-¿Quién era?-dijo interesado.
–Mi tía, siempre me llama en el momento menos oportuno, pero dice que me tengo que ir, lo siento de verdad, mañana te veré en clases, ¿no?-dije yo con mirada pícara y a la vez triste por tener que irme.
-Sí, claro, bueno chao…-me miró con cara triste mientras me iba. -Lo siento de verdad… perdóname ¡por favor…!
-Claro que te perdono, tranquila, además me acabo de dar cuenta de que es tarde ya y que mi padre me estará esperando en casa para cenar, así que… chao y gracias.
–Bueno, de nada, chao. Me quedé decepcionada de mi tía pero a la vez alegre porque no estaba preparada para bailar HOY, espero que me haya perdonado porque si no, no podría perdonarle esto a mi tía, aunque creo que a él no le importó lo suficiente como para enfadarse conmigo.
Llegué a “mi casa” y solo llegar se oyó a mi tía gritar: ¡NIÑA, COGE UNOS HUEVOS DE LA NEVERA Y HAZTE UN ENVUELTO!
Cuando oí eso, me quedé muerta de vergüenza, es que ni siquiera sabía hacerme un huevo, ¿¡como me iba a hacer un envuelto si no sé hacer un huevo!? Pero bueno, aún así lo intenté y, bueno, mejor que no sepáis toda la historia porque 1.tardaría media hora en contar todo lo que me pasó en la hora en la que intenté hacer UN huevo y 2.porque me moriría de vergüenza. Pero bueno, al final, comí un sándwich de salchichón, y un poco de queso, y me fui a la cama, me quedé dormida a los 10 minutos, y soñé con Charlie, soñé que era el baile de fin de curso y me había invitado al baile, estaba bailando con él, cuando de repente apareció mi tía con la bata de dormir y me dice: cariño, aquí tienes el neceser con tus cosas, que se te olvidaron en el baño. En ese momento me desperté, ya eran las 7:30, y la guagua llegaba a mi parada a las 8:00, tenía tiempo de vestirme, desayunar, lavarme los dientes, ponerme colonia y pintalabios o cacao, e irme hasta la parada, es que quería llegar temprano el primer día de guagua e instituto para mí. Estuve esperando a la guagua 5 minutos, y cuando fui a entrar me pisé el cordón y casi me caigo al suelo, es que soy un poco patosa, bueno, y, alguien me levantó, un chico de pelo color miel, de media longitud, y muy guapo, le dije "gracias", y él me respondió: de nada, es un placer. Me sonrojé y se rió. Me acompañó hasta un asiento y me guiñó un ojo, me volví a sonrojar y se rió de nuevo.
La verdad es que me impresionó a dónde me llevó, era como un salón de baile, pero más pequeño, él me dijo:
-¿Te apetece bailar?-me sorprendió que lo dijera con tanta soltura, suele ser muy tímido… -Claro, pero no sé bailar bien.
–No importa, yo tampoco soy un bailarín profesional, pero aquí me ves-volvió esa sonrisa pícara pero tímida a la vez.
–Ya, pero seguro que bailas mejor que yo, o, bueno, depende, porque si me sigo acordando de cómo se bailaba hace 4 años…jajaja…bueno, entonces, ¿bailamos o no?
-Sí, claro, bueno, espera, ¡JUAN, pon la música!-le gritó a un chico que había dentro de una cabina pequeña por fuera, pero espaciosa por dentro.
Empezó la música, muy lenta y me puse demasiado nerviosa, casi se entera de que me temblaban las piernas, de repente sonó mi móvil, y, ¿a que no adivináis quién era? ¡MI TÍA! -¿Si? Claro, ya voy.-dije yo en un suspiro
-¿Quién era?-dijo interesado.
–Mi tía, siempre me llama en el momento menos oportuno, pero dice que me tengo que ir, lo siento de verdad, mañana te veré en clases, ¿no?-dije yo con mirada pícara y a la vez triste por tener que irme.
-Sí, claro, bueno chao…-me miró con cara triste mientras me iba. -Lo siento de verdad… perdóname ¡por favor…!
-Claro que te perdono, tranquila, además me acabo de dar cuenta de que es tarde ya y que mi padre me estará esperando en casa para cenar, así que… chao y gracias.
–Bueno, de nada, chao. Me quedé decepcionada de mi tía pero a la vez alegre porque no estaba preparada para bailar HOY, espero que me haya perdonado porque si no, no podría perdonarle esto a mi tía, aunque creo que a él no le importó lo suficiente como para enfadarse conmigo.
Llegué a “mi casa” y solo llegar se oyó a mi tía gritar: ¡NIÑA, COGE UNOS HUEVOS DE LA NEVERA Y HAZTE UN ENVUELTO!
Cuando oí eso, me quedé muerta de vergüenza, es que ni siquiera sabía hacerme un huevo, ¿¡como me iba a hacer un envuelto si no sé hacer un huevo!? Pero bueno, aún así lo intenté y, bueno, mejor que no sepáis toda la historia porque 1.tardaría media hora en contar todo lo que me pasó en la hora en la que intenté hacer UN huevo y 2.porque me moriría de vergüenza. Pero bueno, al final, comí un sándwich de salchichón, y un poco de queso, y me fui a la cama, me quedé dormida a los 10 minutos, y soñé con Charlie, soñé que era el baile de fin de curso y me había invitado al baile, estaba bailando con él, cuando de repente apareció mi tía con la bata de dormir y me dice: cariño, aquí tienes el neceser con tus cosas, que se te olvidaron en el baño. En ese momento me desperté, ya eran las 7:30, y la guagua llegaba a mi parada a las 8:00, tenía tiempo de vestirme, desayunar, lavarme los dientes, ponerme colonia y pintalabios o cacao, e irme hasta la parada, es que quería llegar temprano el primer día de guagua e instituto para mí. Estuve esperando a la guagua 5 minutos, y cuando fui a entrar me pisé el cordón y casi me caigo al suelo, es que soy un poco patosa, bueno, y, alguien me levantó, un chico de pelo color miel, de media longitud, y muy guapo,
Capítulo 4
-¿Si?-respondí al entrar en los baños.
–Hola, ¿qué tal Rosa?, ¿me podrías decir que día es hoy?-era un hombre, lo note en su voz. -Perdone, ¿quién es?-respondí yo sorprendida.
–ESO NO IMPORTA AHORA, ¿qué día es hoy?-estaba nervioso, otra vez, se lo noté en la voz.
–¿Hoy?¿Es 13 no? -Sí, ¿qué más?
-Martes 13, de 2009…-no había caído en la cuenta aún
-¿QUIÉN ES USTED?-colgó.
“O, no, no me siento bien” me repetía una y otra vez, salí del baño, y en la entrada vi a Charlie, tan guapo como lo recordaba, en el momento en el que me miró, sentí que él y yo estábamos pensando lo mismo, me sentía fatal, a los 5 segundos de esa mirada me caí en sus brazos, no sé cómo había llegado allí tan rápido, lo único que sabía era que sus brazos eran muy musculosos, se notaba que hacía deporte, mucho deporte. En ese momento, en ese asqueroso momento mis ojos se abrieron de golpe y vi delante de mi cara a 10 cm, a Charlie, y como no, a 20 cm de mí, a mi tía…
Yo no es que estuviese muy alegre de estar en el pasillo del instituto del chico que me acababa de dar una vuelta a toda mi vida en solo unos cuantos minutos de hablar con él, hasta hace bastante tiempo no me sentía tan especial, si sentirme especial significa que un chico me dijera que me quería con 7 años…creo que bueno, al fin y al cabo es algo especial. Bueno, cuando me levanté del inmenso pasillo, mi tía me dijo que se iba a casa a seguir viendo el partido de baseball y que tuviese más cuidado la próxima vez que fuese a desmayarme, y que por favor no fuese tan lejos de la casa, pero bueno, lo único que me importaba ahora mismo era decirle a Charlie por qué me había desmayado, pero realmente no me hacía mucha gracia tener que contarle toda la historia, porque con todo lo que me había pasado, bueno, que no me apetecía.
-¡Rosa!¡Rosa, por favor! No me des estos sustos, que casi haces que llame a la ambulancia, pensé que habías perdido el conocimiento, lo único que sé es que te caíste muy rápido y que al caerte dijiste: DEJAME DE UNA VEZ EN PAZ…, no me hizo sentir bien que me dijeses eso…
-¡No Charlie! No era a ti, es que…es una larga historia… prefiero no hablar sobre ella…
-Vale, claro, no diré nada-me dijo con una sonrisa pícara-pero puede que se me escape algo…-me volvió a sonreír, pero esta vez con más timidez.
–Me ayudaría bastante, pero si se te escapa algo no me importa contártelo…- dije yo con la mirada fija al suelo. –Oye Rosa…¿te apetece ir a tomar algo por ahí?
-Depende de dónde, ya has oído a mi tía, tengo que desmayarme cerca de casa-me reí con una risa tonta a la que acompañó la risa de él.
–Sí, pero tranquila, estaremos allí en 5 minutos caminando.
–Bueno, me dejaré llevar.-le miré a los ojos cuando le dije esa frase, a esos ojos…
En ese instante se me ocurrió preguntarle qué edad tenía, y él me respondió que tenía 15 años, aunque iba a cumplir los 16 en dos meses, yo me quedé boquiabierta y como no, el se rió y puso su sonrisa pícara, me encanta su sonrisa, es muy natural, aunque a veces también me hipnotizan sus ojos, aunque sé que ya lo he repetido varias veces, sus ojos me enloquecen.
-¿Si?-respondí al entrar en los baños.
–Hola, ¿qué tal Rosa?, ¿me podrías decir que día es hoy?-era un hombre, lo note en su voz. -Perdone, ¿quién es?-respondí yo sorprendida.
–ESO NO IMPORTA AHORA, ¿qué día es hoy?-estaba nervioso, otra vez, se lo noté en la voz.
–¿Hoy?¿Es 13 no? -Sí, ¿qué más?
-Martes 13, de 2009…-no había caído en la cuenta aún
-¿QUIÉN ES USTED?-colgó.
“O, no, no me siento bien” me repetía una y otra vez, salí del baño, y en la entrada vi a Charlie, tan guapo como lo recordaba, en el momento en el que me miró, sentí que él y yo estábamos pensando lo mismo, me sentía fatal, a los 5 segundos de esa mirada me caí en sus brazos, no sé cómo había llegado allí tan rápido, lo único que sabía era que sus brazos eran muy musculosos, se notaba que hacía deporte, mucho deporte. En ese momento, en ese asqueroso momento mis ojos se abrieron de golpe y vi delante de mi cara a 10 cm, a Charlie, y como no, a 20 cm de mí, a mi tía…
Yo no es que estuviese muy alegre de estar en el pasillo del instituto del chico que me acababa de dar una vuelta a toda mi vida en solo unos cuantos minutos de hablar con él, hasta hace bastante tiempo no me sentía tan especial, si sentirme especial significa que un chico me dijera que me quería con 7 años…creo que bueno, al fin y al cabo es algo especial. Bueno, cuando me levanté del inmenso pasillo, mi tía me dijo que se iba a casa a seguir viendo el partido de baseball y que tuviese más cuidado la próxima vez que fuese a desmayarme, y que por favor no fuese tan lejos de la casa, pero bueno, lo único que me importaba ahora mismo era decirle a Charlie por qué me había desmayado, pero realmente no me hacía mucha gracia tener que contarle toda la historia, porque con todo lo que me había pasado, bueno, que no me apetecía.
-¡Rosa!¡Rosa, por favor! No me des estos sustos, que casi haces que llame a la ambulancia, pensé que habías perdido el conocimiento, lo único que sé es que te caíste muy rápido y que al caerte dijiste: DEJAME DE UNA VEZ EN PAZ…, no me hizo sentir bien que me dijeses eso…
-¡No Charlie! No era a ti, es que…es una larga historia… prefiero no hablar sobre ella…
-Vale, claro, no diré nada-me dijo con una sonrisa pícara-pero puede que se me escape algo…-me volvió a sonreír, pero esta vez con más timidez.
–Me ayudaría bastante, pero si se te escapa algo no me importa contártelo…- dije yo con la mirada fija al suelo. –Oye Rosa…¿te apetece ir a tomar algo por ahí?
-Depende de dónde, ya has oído a mi tía, tengo que desmayarme cerca de casa-me reí con una risa tonta a la que acompañó la risa de él.
–Sí, pero tranquila, estaremos allí en 5 minutos caminando.
–Bueno, me dejaré llevar.-le miré a los ojos cuando le dije esa frase, a esos ojos…
En ese instante se me ocurrió preguntarle qué edad tenía, y él me respondió que tenía 15 años, aunque iba a cumplir los 16 en dos meses, yo me quedé boquiabierta y como no, el se rió y puso su sonrisa pícara, me encanta su sonrisa, es muy natural, aunque a veces también me hipnotizan sus ojos, aunque sé que ya lo he repetido varias veces, sus ojos me enloquecen.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Capítulo 2
¿Por dónde iba? Ya me acuerdo, estaba contando cómo me fue esa noche…ESA TERRIBLE NOCHE… Bueno, y no iba a gritar en medio de la calle sin motivo, bueno, motivos habían, pero nadie me iba a entender, ni siquiera mis padres, porque cuando les conté todo lo que me había pasado me metieron en el coche y en 5 minutos llegamos a un gran almacén, donde en su parte superior ponía: PSICÓLOGOS EXPERTOS, al ver ese cartel mis padres y yo mantuvimos una pequeña conversación:
-Papá, mamá, de verdad no me creéis, ¿de verdad pensáis que me lo estoy inventando todo, que solo me lo imaginé?-en ese momento mis padres, sonrojados, creo que avergonzados, asintieron con la cabeza, y yo, les dirigí la palabra por última vez, para siempre- NO ME LO PUEDO CREER.
En ese mismo instante salí corriendo de allí, lo más rápido que pude, ya que, no tenía coche, no fui tan rápida como esperaba que fuese a ir, pero me sirvió de algo. A los pocos minutos oigo un motor de coche a mi lado, eran mis padres, me llamaban como locos, me supongo que se acababan de dar cuenta de que les había puesto un motor más potente al coche y de repente se abre la puerta de atrás:
-¡VENGA HIJA!¡ENTRA!-era mi madre.
-¡HABER ROSA!¡O ENTRAS AL COCHE O NO TE DEJO NI UN MINUTO EL ORDENADOR EN UN MES!
-Cariño, deja a la niña que se exprese, aunque sea déjale que hable un poco antes de meterla en el coche.
En ese mismo instante alguien me avisó de una piedra que me iba a encontrar al girar a la derecha, y, ese alguien era la misma persona o cosa, que me había cogido ese día, ese horrible día, no me gusta nada esa voz, NADA EN ABSOLUTO, pero el problema no es ese de la voz, el problema, es que mis padres me acababan de coger por la camiseta para meterme en el coche y me habían arrastrado hasta un lugar, ESPECIALMENTE HORRIBLE…
-¡YO NO VOY A IR A AHÍ!¡NI LO SUEÑES PAPÁ! Mamá…no me hagas esto…¡MAMÁ! -¡CARIÑO!¡NUNCA TE LO HARÍA!¡ESTOY TAN PERDIDA COMO TÚ EN ESTE ASUNTO,INCLUSO MÁS!¡LO SIENTO! -.
En ese preciso momento, se cerraron las puertas de ese horrible lugar, de la casa de mi tía Lola Mc.Glovik, creerme, no os gustaría estar ni un solo minuto con ella, es flaca y alta, muy jovencita, de unos, 20 o 25 años, y encima es adicta a los jugadores de beisball, lo único que me faltaba era que tuviese un gato, ¿a qué no os imagináis cual fue mi sorpresa al entrar? ¡TENÍA 4 GATOS! Me parecía mentira que mis padres, o más bien mi padre, me hubiesen llevado allí, ¿no me podían llevar con la tía Sally?, tiene 35 años y es de la familia de mi madre, no tiene gatos, tiene una cobaya, una chinchilla y un perrito Shnauzer , que por casualidad son mis tres animales favoritos… Bueno, mi padre era el que mandaba en mi casa, y por esa razón me llevó allí. Lo único que esperaba era que recapacitaran, o eso, o perder el conocimiento cuando les pase algo esta noche…MARTES 13…uff… esto va a ser peor de lo que esperaba, mi padre no es el mejor padre del mundo pero lo quiero igual, y a mi madre, que os puedo decir, es muy buena, son geniales, con defectos, pero geniales.
Capítulo 3
-Hola tía Lola, ¿Qué tal?-dije con no mucho entusiasmo.
-Bien mi niña, ¿y tú?
-Bien, gracias, ¡qué bonita es tu casa!, me gusta…-estaba muy impresionada con su casa, era más moderna de cómo la había imaginado- menos por los gatos-dije en un susurro que casi ni siquiera lo oí yo.
–Ahora cállate que voy a ver el partido de beisball, ¿vale? Si tienes ganas de salir sales, pero no te vayas fuera de el pueblito Getafe, ¿ok?
-Claro tía, gracias. ¡HASTA AHORA!
Salí de allí corriendo lo más rápido que pude, y al parar en un paso peatón, delante de mí, había un instituto, el instituto MANUEL AZAÑA, nunca lo había oído, pero bueno, estaba segura de que tendría que ir a ese instituto así que fui a ver cómo era, y la verdad, me sorprendió, siempre había pensado que Getafe era cutre, no me gustaba si soy sincera, pero ahora me estaba acostumbrando, y eso que solo llevaba 30 minutos allí. El instituto por dentro era mejor que por fuera, el comedor se veía justo al entrar, era muy amplio, a la derecha estaban las clases y al final, estaba recepción.
–Hola señorita-me dijo un hombre bastante uniformado.
–Hola, ¿podría decirme dónde está el servicio por favor?- me tenía que inventar algo sobre la marcha, y no se me ocurría nada excepto eso.
–Claro, la primera puerta a la izquierda, sabrá cual es por el dibujo que tiene. –Muchas gracias-respondí con un tono elegante.
–De nada.
En ese momento me metí en el baño, estuve más o menos, 5 minutos metida allí, y al salir, vi a un chico muy interesante, era moreno, y tenía el pelo corto, al verlo me recordó a Charlie Brown, el hijo de uno de los amigos de mi padre, lo había visto bastantes veces por mi casa, pero no sabía que vivía tan lejos de mi pueblo… ¡ERA EL!
-¿Charlie? ¿Charlie Brown?-dije yo con una mirada pícara.
–Sí, ¿eres tú Rosa? ¿Rosa Mc.Glovik?
-Si…-me estaba resultando más normalito ese apellido-… ¿me recuerdas?¿Eres hijo de Lois Brown no?
-Sí, claro que me acuerdo de ti Rosa, como no… ¿Por qué estás aquí? ¿Te has mudado?
-No, no, me ha pasado algo, bueno, en realidad nada interesante, solo que me he venido a vivir con mi tía Lola Mc.Glovik -no, el apellido me sigue sonando para una persona mayor- y he venido a ver el instituto al que creo que voy a venir…
-¿Al que crees que vas a ir?¿No lo sabes todavía? Yo también estudio aquí, ¿nos veremos más a menudo no?
-Claro que sí, de eso estate seguro, porque me tendrás que enseñar todo esto…¿me lo enseñarás si vengo aquí no?
-Claro-me miró con la misma mirada pícara que yo le había lanzado antes-¿por qué no? Será divertido-dijo con cara juguetona-y así conoces a mis amigos, esto te va a encantar, te lo aseguro-dijo con un tono de satisfacción.
–¿Cuándo empezáis las clases? -Rosa, te has cambiado en el mes de Febrero, hoy es Miércoles y mañana Jueves, mañana habrá clases.-en ese momento asentí y me sonó el móvil, lo cogí sin mirar haber quien era.
¿Por dónde iba? Ya me acuerdo, estaba contando cómo me fue esa noche…ESA TERRIBLE NOCHE… Bueno, y no iba a gritar en medio de la calle sin motivo, bueno, motivos habían, pero nadie me iba a entender, ni siquiera mis padres, porque cuando les conté todo lo que me había pasado me metieron en el coche y en 5 minutos llegamos a un gran almacén, donde en su parte superior ponía: PSICÓLOGOS EXPERTOS, al ver ese cartel mis padres y yo mantuvimos una pequeña conversación:
-Papá, mamá, de verdad no me creéis, ¿de verdad pensáis que me lo estoy inventando todo, que solo me lo imaginé?-en ese momento mis padres, sonrojados, creo que avergonzados, asintieron con la cabeza, y yo, les dirigí la palabra por última vez, para siempre- NO ME LO PUEDO CREER.
En ese mismo instante salí corriendo de allí, lo más rápido que pude, ya que, no tenía coche, no fui tan rápida como esperaba que fuese a ir, pero me sirvió de algo. A los pocos minutos oigo un motor de coche a mi lado, eran mis padres, me llamaban como locos, me supongo que se acababan de dar cuenta de que les había puesto un motor más potente al coche y de repente se abre la puerta de atrás:
-¡VENGA HIJA!¡ENTRA!-era mi madre.
-¡HABER ROSA!¡O ENTRAS AL COCHE O NO TE DEJO NI UN MINUTO EL ORDENADOR EN UN MES!
-Cariño, deja a la niña que se exprese, aunque sea déjale que hable un poco antes de meterla en el coche.
En ese mismo instante alguien me avisó de una piedra que me iba a encontrar al girar a la derecha, y, ese alguien era la misma persona o cosa, que me había cogido ese día, ese horrible día, no me gusta nada esa voz, NADA EN ABSOLUTO, pero el problema no es ese de la voz, el problema, es que mis padres me acababan de coger por la camiseta para meterme en el coche y me habían arrastrado hasta un lugar, ESPECIALMENTE HORRIBLE…
-¡YO NO VOY A IR A AHÍ!¡NI LO SUEÑES PAPÁ! Mamá…no me hagas esto…¡MAMÁ! -¡CARIÑO!¡NUNCA TE LO HARÍA!¡ESTOY TAN PERDIDA COMO TÚ EN ESTE ASUNTO,INCLUSO MÁS!¡LO SIENTO! -.
En ese preciso momento, se cerraron las puertas de ese horrible lugar, de la casa de mi tía Lola Mc.Glovik, creerme, no os gustaría estar ni un solo minuto con ella, es flaca y alta, muy jovencita, de unos, 20 o 25 años, y encima es adicta a los jugadores de beisball, lo único que me faltaba era que tuviese un gato, ¿a qué no os imagináis cual fue mi sorpresa al entrar? ¡TENÍA 4 GATOS! Me parecía mentira que mis padres, o más bien mi padre, me hubiesen llevado allí, ¿no me podían llevar con la tía Sally?, tiene 35 años y es de la familia de mi madre, no tiene gatos, tiene una cobaya, una chinchilla y un perrito Shnauzer , que por casualidad son mis tres animales favoritos… Bueno, mi padre era el que mandaba en mi casa, y por esa razón me llevó allí. Lo único que esperaba era que recapacitaran, o eso, o perder el conocimiento cuando les pase algo esta noche…MARTES 13…uff… esto va a ser peor de lo que esperaba, mi padre no es el mejor padre del mundo pero lo quiero igual, y a mi madre, que os puedo decir, es muy buena, son geniales, con defectos, pero geniales.
Capítulo 3
-Hola tía Lola, ¿Qué tal?-dije con no mucho entusiasmo.
-Bien mi niña, ¿y tú?
-Bien, gracias, ¡qué bonita es tu casa!, me gusta…-estaba muy impresionada con su casa, era más moderna de cómo la había imaginado- menos por los gatos-dije en un susurro que casi ni siquiera lo oí yo.
–Ahora cállate que voy a ver el partido de beisball, ¿vale? Si tienes ganas de salir sales, pero no te vayas fuera de el pueblito Getafe, ¿ok?
-Claro tía, gracias. ¡HASTA AHORA!
Salí de allí corriendo lo más rápido que pude, y al parar en un paso peatón, delante de mí, había un instituto, el instituto MANUEL AZAÑA, nunca lo había oído, pero bueno, estaba segura de que tendría que ir a ese instituto así que fui a ver cómo era, y la verdad, me sorprendió, siempre había pensado que Getafe era cutre, no me gustaba si soy sincera, pero ahora me estaba acostumbrando, y eso que solo llevaba 30 minutos allí. El instituto por dentro era mejor que por fuera, el comedor se veía justo al entrar, era muy amplio, a la derecha estaban las clases y al final, estaba recepción.
–Hola señorita-me dijo un hombre bastante uniformado.
–Hola, ¿podría decirme dónde está el servicio por favor?- me tenía que inventar algo sobre la marcha, y no se me ocurría nada excepto eso.
–Claro, la primera puerta a la izquierda, sabrá cual es por el dibujo que tiene. –Muchas gracias-respondí con un tono elegante.
–De nada.
En ese momento me metí en el baño, estuve más o menos, 5 minutos metida allí, y al salir, vi a un chico muy interesante, era moreno, y tenía el pelo corto, al verlo me recordó a Charlie Brown, el hijo de uno de los amigos de mi padre, lo había visto bastantes veces por mi casa, pero no sabía que vivía tan lejos de mi pueblo… ¡ERA EL!
-¿Charlie? ¿Charlie Brown?-dije yo con una mirada pícara.
–Sí, ¿eres tú Rosa? ¿Rosa Mc.Glovik?
-Si…-me estaba resultando más normalito ese apellido-… ¿me recuerdas?¿Eres hijo de Lois Brown no?
-Sí, claro que me acuerdo de ti Rosa, como no… ¿Por qué estás aquí? ¿Te has mudado?
-No, no, me ha pasado algo, bueno, en realidad nada interesante, solo que me he venido a vivir con mi tía Lola Mc.Glovik -no, el apellido me sigue sonando para una persona mayor- y he venido a ver el instituto al que creo que voy a venir…
-¿Al que crees que vas a ir?¿No lo sabes todavía? Yo también estudio aquí, ¿nos veremos más a menudo no?
-Claro que sí, de eso estate seguro, porque me tendrás que enseñar todo esto…¿me lo enseñarás si vengo aquí no?
-Claro-me miró con la misma mirada pícara que yo le había lanzado antes-¿por qué no? Será divertido-dijo con cara juguetona-y así conoces a mis amigos, esto te va a encantar, te lo aseguro-dijo con un tono de satisfacción.
–¿Cuándo empezáis las clases? -Rosa, te has cambiado en el mes de Febrero, hoy es Miércoles y mañana Jueves, mañana habrá clases.-en ese momento asentí y me sonó el móvil, lo cogí sin mirar haber quien era.
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